Cómo identificar a los niños maltratados
Los indicadores de conducta
El comportamiento de los niños maltratados ofrece muchos indicios que delatan su situación. La mayorÃa de esos indicios son no especÃficos, porque la conducta puede atribuirse a diversos factores. Sin embargo, siempre que aparezcan los comportamientos que señalamos a continuación, es conveniente agudizar la observación y considerar el maltrato y abuso entre sus posibles causas.
Las ausencias reiteradas a clase.
El bajo rendimiento escolar y las dificultades de concentración.
La depresión constante y/o la presencia de conductas autoagresivas o ideas suicidas.
La docilidad excesiva y la actitud evasiva y/o defensiva frente a los adultos.
La búsqueda intensa de expresiones afectuosas por parte de los adultos, especialmente cuando se trata de niños pequeños.
Las actitudes o juegos sexualizados persistentes e inadecuados para la edad.
Los indicadores fÃsicos:
La alteración de los patrones normales de crecimiento y desarrollo.
La persistente falta de higiene y cuidado corporal.
Las marcas de castigos corporales.
Los "accidentes" frecuentes.
El embarazo precoz.
Abuso sexual.
El maltrato y el abuso no siempre presentan huellas fÃsicas fácilmente visibles, pero siempre dejan su marca en la conducta. La observación sensible, la actitud receptiva y la escucha atenta, son los mejores recursos para identificar al niño/a maltratado.
Los maestros requieren de especial sensibilidad para detectar si un niño es objeto de maltrato, porque frecuentemente éste por verguenza o para proteger a otros miembros de la familia encubre la situación. Hay que tener presente que para quien está creciendo en un ambiente violento, la violencia no es cuestionada e incluso, puede parecer el único modo de expresar los afectos. Un padre y/o una madre agresivos y/o abusadores, significan un peligro real para la salud y la vida del niño, pero generalmente son su principal o único referente afectivo. Además, la violencia de los padres produce un sentimiento contradictorio de afecto, rechazo y dependencia emocional en el niño.
A veces, el niño/a denuncia explÃcitamente el maltrato que sufre. La actitud receptiva de los docentes puede animar a estos niños/as a confiarse. En estos casos es indispensable disponer una escucha atenta y sobre todo:
Creer en la palabra del niño/a.
No culpabilizarle en ningún caso.
Investigar la verdad.
Consultar con otros profesionales.
Recurrir a las autoridades correspondientes.
Cómo ayudar a las vÃctimas del maltrato
La mejor manera de ayudar a detener el maltrato del niño/a es:
Identificando los casos de maltrato.
Realizando intervenciones en las situaciones detectadas, a través del gabinete o de docentes sensibles y capacitados.
Derivando y/o denunciando los casos de maltrato a los organismos pertinentes.
Aquà proponemos algunas lÃneas de trabajo que la escuela puede desarrollar con los niños y sus familias:
Realizar tareas de sensibilización y capacitación.
Realizar talleres reflexivos.
Desarrollar acciones de difusión y sensibilización entre los niños, las familias y la comunidad acerca de los derechos del niño.
Articular con la currÃcula, actividades dirigidas a revisar el problema crÃticamente.
Estimular la confianza y la autoestima de los niños/as.
Para desarrollar con éxito la función preventiva, la escuela como institución debe ser capaz de revisar sus propias actitudes hacia el control de las conductas de los niños y adolescentes.
Ofrecer a los alumnos el espacio y las oportunidades para experimentar formas no violentas de resolución de los conflictos. Llevar a cabo asambleas, consejos de aula y todo medio que estimule la participación democrática en la vida escolar.
Un mensaje para los que pierden la paciencia
Lo primero es que Ud. sepa que sólo Ud. puede controlar su propia violencia.
Cuando se sienta a punto de perder el control recuerde:
Procure poner distancia entre Ud. y el menor, aún dentro de su mismo hogar.
Si le es posible, dé una caminata lo suficientemente larga que le permita recobrar la calma.
Si no puede salir de su casa, concentre su energÃa en alguna labor fuerte que le ayude a descargar su cólera.
Tómese unos minutos para hacer ejercicios y relajarse.
Llame a alguien de su confianza y converse un rato mientras se tranquiliza.
Piense en algo agradable que le ayude a aliviar su tensión.
Tenga presente que su problema no es único. Muchos otros han pasado por lo mismo y han logrado vencer. ¿Por qué no usted?
Busque ayuda profesional.
Nota: Esta sección se basó en el folleto "¿Qué sabe usted sobre el abuso infantil?", publicado por la organización Paniamor de Costa Rica.
Para reportar el abuso infantil en EE.UU. llame al National Child Abuse Hotline:
